Bilbao

Conoce Bilbao de cerca

La gente que trabajamos en el Asador Kerren amamos Bilbao, por este motivo nos sentimos orgullosos de mostrarlo e invitarle a conocerlo.

Bilbao comenzó su andadura histórica en la Edad Media, cuando Don Diego López de Haro V, Señor de Vizcaya, concedió el título de Villa a la capital vizcaína (s. XIV). Debido a su estratégica posición junto al Cantábrico, la ciudad se convirtió en los siglos XV y XVI en un floreciente puerto pesquero y mercantil, gracias al establecimiento de rutas comerciales con el norte de Europa y con América.

El Casco Viejo

Junto a astilleros, almacenes e industrias se desarrolló un primitivo núcleo formado por el eje de las Siete Calles. El Casco Viejo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, alberga una gran diversidad de estilos arquitectónicos, con edificaciones renacentistas, barrocas, neoclásicas y modernistas.

Uno de los espacios más concurridos dentro del antiguo entramado urbano es la comercial Calle Correo, situada junto a la porticada Plaza Nueva, construida en el s. XIX y de estilo neoclásico.

En sus inmediaciones se accede a la Plaza de Unamuno, que se encuentra presidida por un busto dedicado a este escritor y filósofo bilbaíno.

La iglesia de los Santos Juanes es un bello ejemplo de arquitectura religiosa en pleno centro del Casco Viejo. El templo, construido en estilo renacentista, formaba parte del antiguo colegio de los Jesuitas, hoy sede del Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco.

La Catedral de Santiago ocupa un lugar prominente dentro de la arquitectura religiosa bilbaína. Construida en estilo gótico a finales del siglo XIV, destaca por su pórtico abovedado, típico de las iglesias vascas, así como por su torre. En la parte externa de su claustro merece la pena contemplar la portada del ángel.

Preside el Casco Viejo otro templo emblemático de la capital, la Basílica de Nuestra Señora de Begoña. Esta edificación, dedicada a la patrona de la ciudad, fue construida en el siglo XVI en estilo gótico y posee una bella portada renacentista.

Merece la pena, asimismo, resaltar otras iglesias como la de San Antón, gótica del siglo XIV, la de la Merced (s. XVII) o la de San Nicolás, original edificación barroca del s. XVIII con sus dos torres gemelas.

Entre los edificios civiles destacan el palacio Arana, que data de los siglos XVI-XVII; el edificio conocido como La Bolsa, antiguo palacio de los Vargas (s. XVIII); y la Biblioteca Municipal, de factura modernista. Frente a la ría del Nervión se sitúan el mercado de la Ribera, popular centro de abastos que fue levantado en las primeras décadas del siglo XX, y el Teatro Arriaga, éste último ubicado en el entorno del Paseo del Arenal. La construcción de este importante edificio se remonta al siglo XIX y destaca por su eclectecismo, así como por la suntuosidad de sus estancias interiores.

El Ensanche

Al otro lado de la ría se extiende el Ensanche bilbaíno. La Plaza Circular, presidida por la imagen de Don Diego López de Haro, da paso al Bilbao moderno en la Gran Vía, principal arteria de la ciudad. A lo largo de ella aparecen elegantes edificios civiles de principios del siglo XX, como la Estación de Santander, las sedes de la Sociedad Bilbaína y la Bolsa de Valores o el Palacio de la Diputación.

En el resto del ordenado trazado del Ensanche es posible encontrar rincones llenos de encanto, como es el entorno de los jardines de Albia, frondoso y tranquilo paseo que se encuentra rodeado de edificaciones decimonónicas. Entre ellas se alza la iglesia de San Vicente, construida en el siglo XVI en estilo gótico tardío, con portada renacentista encabezada por una esbelta espadaña.

La plaza de Moyúa constituye el centro neurálgico del Ensanche. Entre los señoriales edificios que se alzan en torno a ella destaca el Palacio de Chávarri, sede del Gobierno Civil. De gusto renacentista, el edificio destaca por la utilización de mármoles de colores.

La Gran Vía finaliza en la plaza del Sagrado Corazón, en el que a mediados de los años 30 se erigió una monumental columna rematada por una estatua de bronce.

El Parque de Doña Casilda Iturrizar se convierte en lugar predilecto para el esparcimiento de los bilbaínos. Con su Pérgola, su Estanque y la Fuente Cibernética se convierte en otro de los atractivos de la visita turística bilbaína.

En el mismo parque tiene su sede el Museo de Bellas Artes de Bilbao, uno de los centros de arte más importantes de la ciudad.

Una nueva ciudad

En los últimos años, Bilbao ha recuperado la ría para ofrecer su imagen más moderna. Entre los últimos proyectos realizados sobresale el Metro, obra de Norman Foster, o el Museo Guggenheim, edificio de imagen futurista diseñado por el prestigioso arquitecto canadiense Frank O. Gehry y convertido en el nuevo símbolo de la ciudad. Éste último forma parte del ambicioso proyecto Abandoibarra, que dará lugar al futuro Centro Internacional de los Negocios y de las Artes, con edificios como el Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música.

Los museos bilbaínos

La colección permanente del Museo Guggenheim incluye obras de los artistas más significativos de los últimos cuarenta años como Eduardo Chillida, Yves Klein, Antoni Tápies y Mark Rothko. También destacan nombres del arte joven y vasco como Cristina Iglesias o Darío Urzay. Un rasgo característico de la colección lo dan obras de artistas contemporáneos, como Jenny Holzer o Richard Serra, que se han realizado por encargo para espacios determinados del edificio. El hecho de que la colección sea compartida hace que se presente al público de forma cambiante -sin que existan salas fijas-, lo que convierte la visita al museo en una ocasión única.

La oferta cultural de la ciudad pasa también por el Museo Arqueológico Etnográfico e Histórico Vasco, ubicado en un antiguo colegio jesuita del siglo XVII. A través de sus fondos es posible un acercamiento a la cultura vasca. Preside el claustro de acceso al recinto el ídolo de Mikeldi (escultura vasca precristiana). En el interior, la exposición permanente de este interesante museo cuenta con diversas colecciones, de las que sobresalen las de herramientas prehistóricas utilizadas para la agricultura, la pesca o la confección de tejidos.

Sin olvidar el Museo de Reproducciones Artísticas, que permite admirar algunas de las grandes obras maestras de la escultura, merece especial atención el Museo de Bellas Artes. Considerado la más importante y completa pinacoteca del País Vasco, posee importantes colecciones de pintura española y extranjera distribuidas en tres secciones principales: arte antiguo, arte contemporáneo y arte vasco.

El área dedicada al arte antiguo muestra la evolución experimentada por la pintura española y europea desde el medievo hasta el siglo XIX, con obras de autores como El Greco, Murillo, Zurbarán o Goya. Existe dentro de esta sección un apartado especial dedicado a la producción pictórica flamenca, holandesa e italiana de la época, con artistas como Van Dyck, Brueghel o Gentileschi.

Las salas dedicadas al arte contemporáneo albergan asimismo un importante número de obras que van desde las principales vanguardias de principios del siglo XX hasta nuestros días.

Mención aparte merece el monográfico sobre arte vasco, sin duda, uno de los principales atractivos del museo. Zuloaga, Iturrino y otros artistas tienen su lugar dentro de este espacio dedicado a la evolución del arte en el País Vasco.

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